sábado, 19 de diciembre de 2015

Atención a la diversidad

En nuestra clase contamos con un niño con un trastorno neurológico complejo, comúnmente conocido como autismo. Previamente, debemos conocer las capacidades del niño y sus necesidades educativas, y más tarde, diseñar programas educativos adaptados a dichos alumnos. Estos programas, deben ser específicos para cada persona en función de sus capacidades particulares.
Por autismo entendemos como, un trastorno del neurodesarrollo caracterizado por la alteración de la interacción social, de la comunicación (tanto verbal como no verbal), así como el comportamiento restringido y repetitivo del alumno.

Propuestas de adaptación:

Debido a que nuestro alumno no tiene un elevado grado de autismo, puede realizar sus necesidades básicas de forma autónoma. Además, está integrado en la clase, ya que sus compañeros le ayudan, e incluso, en muchas ocasiones es la profesora de apoyo la que se encarga de ayudarle en las dificultades de su día a día. 

Una de las propuestas que planteamos para adaptar nuestras actividades es hacer que sus compañeros puedan prestarle ayuda para realizar las actividades de clase, siempre de forma desinteresada y para fomentar el compañerismo. Es importante explicarle la actividad mediante pequeños dibujos, ya que de esta forma, podrá entender mejor lo que tiene que hacer.

Hay que tener en cuenta que a los niños con asperger o autismo no les gusta demasiado el contacto, y en ocasiones puede que no quieran participar en la clase. Ante este tipo de situaciones no obligaremos ni ejerceremos presión, ya que nuestro objetivo es que se sienta cómodo dentro del aula. Para esto, le facilitaremos el material que más le guste para que pueda realizar algún tipo de actividad física, y que así pueda, con ayuda de su compañero, desarrollar su motricidad gruesa, a la misma vez que desarrolla su capacidad expresiva, relacionada con nuestra U.D.



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